El rabo (de atrás) del animal provocó un estruendo al chocar repetidas veces contra la pared del salón
El pasado 25 de octubre, Conchi García despertó sobresaltada al oír repetidos golpes en la pared de su salón. Alarmada, cogió la sartén que siempre guarda bajo la cama para que los potenciales ladrones no la pillen indefensa. Pero la imagen que presenció en su sala de estar la pilló totalmente desprevenida: un ladrón trataba en vano de silenciar al perro de Conchita, que movía la cola sin parar loco de contento por la inesperada visita, provocando un estruendoso ruido al chocar el apéndice contra la pared de escayola.
El ladrón, paralizado por la impresión, no se libró de los sartenazos de Conchi, que consiguió dejarle fuera de combate y con una contusión cerebral, así como de los lametones de Chuskis, el perro, que derivaron en una fuerte urticaria consecuencia de la alergia que el ratero tiene a los perros, gatos, conejos y ardillas coreanas.
A pesar de la heroica actuación del can, Conchi se confiesa desilusionada, "en la tienda me aseguraron que era un perro guardián, y en vez de eso me encuentro con un animal más amigable que los Teletubies" afirmó la afectada en su declaración a la policía.
Por su parte, el mangante afirma que dejará definitivamente el mundo del crimen en cuanto salga de prisión: "con amigos como éstos, para qué quiere uno enemigos", manifestó mientras señalaba al can, que no se ha separado de él desde su primer encuentro, manteniéndose fiel al dicho de "el mejor amigo del hombre".

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